La Loca es la carta que inicia la jornada de los Arcanos Mayores. Representa el primer paso, el impulso de sumergirse en lo desconocido, con su espíritu joven y dispuesto a simplemente ir y empezar.
Trae el impulso hacia el cambio, que nos alcanza de forma irreflexiva, sin base racional y sin planificación para la acción. Puede ser difícil saber si esa energía viene de un lugar de intuición, conexión, un lugar divino, o de un lugar más sombrío, del submundo.
Pero es cierto que anuncia la apertura de horizontes y el inicio de una jornada por lo desconocido. Esos impulsos pueden ser destructivos o creativos, muchas veces ambos —como, por ejemplo, cuando nos topamos con situaciones difíciles que pueden provocar ideas de salidas creativas.
La Loca está ávida de alimento espiritual que no puede comprender realmente. Pero, si no responde al llamado, se hunde en una vida monótona, limitada, demarcada por el miedo, la inseguridad y la negación, pobre de sentido.
Aunque haya una completa falta de garantías al apostar por seguir el camino de La Loca, negarlo y no dar ese paso es rechazar también todo lo que en nosotros es joven, creativo y conectado a lo que es mayor que nosotros mismos.
La Loca inaugura un nuevo capítulo de la vida, con atención a la dimensión divina de su disposición para empezar y también a la riqueza de sentido que existe en ese impulso de saltar a lo desconocido y a lo nuevo.
Lleva consigo una compañía animal, que aparece en la carta como una perrita, que representa la dimensión intuitiva e irracional, una especie de sexto sentido que percibe algo a lo que los sentidos adormecidos por la realidad concreta no están sintonizados y no logran captar y que, sin embargo, son fundamentales para protegerla y auxiliarla en su jornada.
