La carta de La Fuerza trae la cuestión de contener al animal salvaje sin destruirlo, preservando sus cualidades creativas y vitales. Para contener las fuerzas destructivas es necesario, primero, reconocer que existen, manifiestas muchas veces en sentimientos como orgullo, rabia, codicia, autoidealización excesiva, egocentrismo —y varios otros.
Cuando aparece la carta de La Fuerza, indica una situación en la que será necesario mirar de frente e integrar el poder vital de la fuerza salvaje, del animal, y domar su exceso destructivo. Tenerlo lado a lado, como un aliado, apuntando a preservarlo e integrarlo, de manera que pueda ser expresado por el humano de forma creativa y no destructiva.
Es como, por ejemplo, quitar el exceso de ambición que se vuelve codicia y construir un deseo de prosperidad que contemple la vida, la creatividad y la colectividad. O también, como pulir la ira y hacer de ella una rabia comprometida con los cambios, sublimando creativamente el exceso de esa fuerza.
Esta carta apunta a una situación de enfrentamiento con el lado animal, implicando la necesidad de controlar los sentimientos destructivos y reintegrarlos como fuerza creativa. Coraje, fuerza y convicción son necesarios para vivir ese enfrentamiento manteniendo en la mira el objetivo de integración de la Fuerza.
Representación: Caipora
