El Hierofante es una carta que habla de cura. Preto Velho es una entidad consejera, que trae sabiduría y paciencia; es un encuentro que calma.
Cura el alma bendiciendo con plantas y consejos: camino elevado para curar los males del cuerpo. Sentado, estable, El Hierofante tiene la postura relajada pero confiada: se ubica tranquilo en un banquito en el patio.
Descalzo y vestido de blanco, comunica la tierra —materia— y la espiritualidad: protección espiritual y la búsqueda de una visión más profunda, para acceder a la raíz de lo que se anuncia en el cuerpo.
La pipa, el acto de quemar, deshace energías densas y cargadas; de ahí también la sensación de paz que un encuentro con preto velho puede proporcionar, aun después de alguna experiencia de dolor y/o angustia.
El Hierofante nos conecta con nuestras heridas internas que, a pesar de causar sufrimiento, nos obligan a cuestionar y a abrir el camino hacia una comprensión mayor de las leyes superiores de la vida.
Sugiere la búsqueda de una mirada más profunda y de respuestas más filosóficas para cuestiones de salud física o mental, a partir de la comprensión de que todo está conectado y de que parte de la cura es más incorpórea de lo que los síntomas hacen parecer. No se trata de algún sistema religioso ortodoxo —su templo no tiene manipulación humana: es la naturaleza.
El Hierofante es el camino de las respuestas para las aflicciones: querer-curar en el cuerpo y más allá. Esta carta puede manifestarse en la figura de un analista, psicoterapeuta, sacerdote, mentor espiritual —alguien en quien buscamos consuelo y ayuda.
Trae un contacto intenso con la necesidad de buscar respuestas sobre el enigma de uno mismo y el significado de su vida.
Representación: Preto Velho
